
TAI-CHI
El Tai-Chi son ejercicios chinos aplicados para mejorar su salud. Estos ejercicios han sido desarrollados y practicados en China desde hace más de 500 años.
Hoy en día en el mundo hay testimonios de personas que han estado con problemas de salud que -después de practicar Tai- Chi por un buen tiempo-, su salud se ha mejorado o se han logrando reestablecer totalmente del problema
El Tai- Chi lo puede practicar cualquier persona. No importa si es obesa, débil o sin ánimo; tampoco importa la edad, porque este ejercicio se lleva a cabo mediante una lenta respiración rítmica y no necesita hacer las posiciones con exactitud, ya que dependerá de la capacidad de cada persona para ejecutar cada una de las posiciones de este arte físico.
En la práctica del Tai- Chi, la respiración y exhalación lentas y profundas, sin mucho esfuerzo, permiten que sus pulmones se llenen de oxígeno, dando tiempo de que su sangre se nutra de energía prana que acaba de inhalar, llevándola hasta el cerebro logrando una relajación absoluta.
Dicha energía fluirá a través del sistema nervioso sin ningún problema, nutriendo a nuestros órganos con limpieza y rehabilitándolos. Al paso del tiempo, durante la práctica del Tai- Chi, usted unificará la respiración y los movimientos, permitiéndole unir mente, cuerpo y espíritu en un solo ser en armonía con el universo.
La energía prana es todo aquello que contiene el universo en sí, como las piedras, los árboles, el agua, el aire, la luz... ¡todo! Es lo que alimenta a nuestro cuerpo físico por medio de los alimentos, además de nuestra parte etérica mediante la respiración.
De nuestro cuerpo físico emanamos una luz llamada “aura”. Esta luz está compuesta de pequeños glóbulos prana y son tan pequeños que no se pueden ver a simple vista. Sin embargo, existen personas que sin haber desarrollado sus facultades psíquicas, logran mirar a simple vista, destellos en el aire debido a que una gran cantidad de glóbulos prana se aglomeran por un instante permitiendo ser vistos.
Si es usted una persona que constantemente anda con bajos niveles de energía, ejecute algunos de los ejercicios abajo descritos, pero si es posible, háganlos todos:
1. Encuentre un lugar cómodo, al aire libre. Si por cuestiones de salud usted no puede salir de su casa, abra las ventanas o la puerta para que pueda fluir la energía. Lo más importante es sentarse sobre una silla en el jardín con los pies descalzos. Cierre los ojos e imagínese que por sus pies, por la planta, entra una luz muy brillante, llenando todo su cuerpo al mismo tiempo. Respire lento y profundo sin esforzarse. Si sufre de alguna enfermedad, dirija esta energía hasta el órgano afectado. Imagine que respira energía limpia y exhala energía sucia. Este ejercicio se es recomendable llevarlo a cabo por 15 minutos, entre las 5 y 6 de la mañana, hora en la que la energía prana se acumula con más cantidad en los prados.
2. Baños de agua cargados de prana solar. Es muy sencillo. Ponga agua suficiente para bañarse en un bote y exponga al sol el suficiente tiempo para que se caliente. Bañe su cuerpo normalmente con jabón y shampoo. Hágalo –si puede-, diario.
El Tai-Chi son ejercicios chinos aplicados para mejorar su salud. Estos ejercicios han sido desarrollados y practicados en China desde hace más de 500 años.
Hoy en día en el mundo hay testimonios de personas que han estado con problemas de salud que -después de practicar Tai- Chi por un buen tiempo-, su salud se ha mejorado o se han logrando reestablecer totalmente del problema
El Tai- Chi lo puede practicar cualquier persona. No importa si es obesa, débil o sin ánimo; tampoco importa la edad, porque este ejercicio se lleva a cabo mediante una lenta respiración rítmica y no necesita hacer las posiciones con exactitud, ya que dependerá de la capacidad de cada persona para ejecutar cada una de las posiciones de este arte físico.
En la práctica del Tai- Chi, la respiración y exhalación lentas y profundas, sin mucho esfuerzo, permiten que sus pulmones se llenen de oxígeno, dando tiempo de que su sangre se nutra de energía prana que acaba de inhalar, llevándola hasta el cerebro logrando una relajación absoluta.
Dicha energía fluirá a través del sistema nervioso sin ningún problema, nutriendo a nuestros órganos con limpieza y rehabilitándolos. Al paso del tiempo, durante la práctica del Tai- Chi, usted unificará la respiración y los movimientos, permitiéndole unir mente, cuerpo y espíritu en un solo ser en armonía con el universo.
La energía prana es todo aquello que contiene el universo en sí, como las piedras, los árboles, el agua, el aire, la luz... ¡todo! Es lo que alimenta a nuestro cuerpo físico por medio de los alimentos, además de nuestra parte etérica mediante la respiración.
De nuestro cuerpo físico emanamos una luz llamada “aura”. Esta luz está compuesta de pequeños glóbulos prana y son tan pequeños que no se pueden ver a simple vista. Sin embargo, existen personas que sin haber desarrollado sus facultades psíquicas, logran mirar a simple vista, destellos en el aire debido a que una gran cantidad de glóbulos prana se aglomeran por un instante permitiendo ser vistos.
Si es usted una persona que constantemente anda con bajos niveles de energía, ejecute algunos de los ejercicios abajo descritos, pero si es posible, háganlos todos:
1. Encuentre un lugar cómodo, al aire libre. Si por cuestiones de salud usted no puede salir de su casa, abra las ventanas o la puerta para que pueda fluir la energía. Lo más importante es sentarse sobre una silla en el jardín con los pies descalzos. Cierre los ojos e imagínese que por sus pies, por la planta, entra una luz muy brillante, llenando todo su cuerpo al mismo tiempo. Respire lento y profundo sin esforzarse. Si sufre de alguna enfermedad, dirija esta energía hasta el órgano afectado. Imagine que respira energía limpia y exhala energía sucia. Este ejercicio se es recomendable llevarlo a cabo por 15 minutos, entre las 5 y 6 de la mañana, hora en la que la energía prana se acumula con más cantidad en los prados.
2. Baños de agua cargados de prana solar. Es muy sencillo. Ponga agua suficiente para bañarse en un bote y exponga al sol el suficiente tiempo para que se caliente. Bañe su cuerpo normalmente con jabón y shampoo. Hágalo –si puede-, diario.

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